Estamos en una época, donde lo urgente se hace un lugar, solo para trascenderlo al segundo siguiente...
¿Que apuesta tenemos para ofrecer desde el dispositivo analítico en los tiempos que (nos) "corren"?
Podemos pensar que como analistas, acogemos al paciente en el dispositivo analítico, escuchando su palabra, con confianza en esta, sin ningún ideal de dirigir sus acciones hacia la norma, no contando con otro instrumento que la palabra, la posición del analista y los conceptos tales como transferencia, interpretación y dirección de la cura (no del paciente) entre otros.
Apuntamos a acotar el goce implicado en el síntoma y a relanzar un nuevo ciclo en la dirección de la cura, no a la supresión y/o modificación de los síntomas por que esto “no es correcto” o al sujeto “no le conviene” para “ajustarse a cierto ideal, norma o modelo”.
El sujeto llega con una demanda, algo que lo aqueja, ese sufrimiento guía al analista. Es el síntoma que hace a la clínica, ese sujeto y su singularidad hacen a la clínica.
Las intervenciones apuntan a desanudar la trama en donde está inmerso el síntoma, más allá de promover su desaparición se trata de reducir el goce del síntoma, de acotar.
Sobre el fondo de nuestro abordaje se encuentra la dirección de la cura, siempre, con lo cual si nuestras intervenciones son, en algún momento, indicativas, estas están sustentadas en dicha dirección, y apuntarán a responsabilizar al sujeto de lo que él mismo tiene que ver con su queja.
Valeria Gabrielloni / Verónica Di Batista (2007)
jueves, 28 de mayo de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
DES-ENCUENTROS
Un instante, el hechizo comandando el deseo de eternizarlo.
En la piel y en el alma.
Lo casual solo acontece cuando menos lo esperamos.
Algo resuena, abre, calma, y es ahí. Solo eso.
Inexplicablemente ya pasó, tan singular como cada ser.
Un acierto que hace lazo.
El amor viene después, cuando el vacío grita por ser colmado,
embriagado en la ilusión de que hubo allí Un encuentro.
Verónica (2009)
En la piel y en el alma.
Lo casual solo acontece cuando menos lo esperamos.
Algo resuena, abre, calma, y es ahí. Solo eso.
Inexplicablemente ya pasó, tan singular como cada ser.
Un acierto que hace lazo.
El amor viene después, cuando el vacío grita por ser colmado,
embriagado en la ilusión de que hubo allí Un encuentro.
Verónica (2009)
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