Rabietas, risas, anécdotas, transmitidas inconfundiblemente.
La sinceridad, no menos brutal, dejó verte en lo más íntimo.
Siempre una apuesta desde esas manos únicas, tocando en tu bandoneón, de oído un tanguito.
Tu verdad el amor.
Palabras firmes en una voz gastada.
La pasión en tu mirada, la inquietud de un niño.
Tu nombre, mi orgullo.
Mezcla de tango y milonga, de amores y penas, de familia y bohemia, de aplomo y locura.
Todo a la vez.
Te quiero en mí y en lo míos.
Flotas en nuestros encuentros, en la palabra de tu sangre.
En el lugar de siempre.
Brindo por la sabiduría que derrochaste sobre nosotros!
Vero
mayo 2009
jueves, 1 de abril de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
Al borde
Relato breve.
Palabras, intentando explicar eso que se hace presente, mas nada se puede decir. Cuando algo surge y ocupa como una lava caliente, simplemente se cuela.
El mundo se vuelve de dos, nada hay mas allá de los destellos de una mirada fuerte, inquieta, temerosa, que ofrece una invitación a ser interpretada. Inmersos en un lenguaje otro, de piel.
Oscurece, y ese foco pequeño y rechinante, colgado en la muralla del río es todo lo que ilumina… hay viento y la luz tenue vira de acá para allá, siguiendo ese soplido que también nos acaricia esta noche de verano, dando escalofríos a la piel que en el día estuvo expuesta también a ese cielo…
La sonrisa no nos abandona y ya hace doler la cara, el corazón galopa sin dejar que las manos temblorosas y húmedas, se muevan más que para abrazar mis piernas cruzadas en el pecho. El menea sus rodillas colgando, con los hombros levantados y sus manos apoyadas como hamacándose en el murallón. Es tarde, pero la luna esta tan bella que es difícil abandonarla, los sauces que adornan el borde se mueven y se hacen oír. Estoy encantada.
El río siempre me dio paz, el ruido del agua contra la orilla despierta un sentimiento único, un deleite, extásico, me dejo llevar, como en un canto de sirenas. Hago silencio siempre que puedo disfrutar de la majestuosa sensación de estar cerca de algo tan inmenso. Me atrae la inmensidad. Necesito confundirme ahí.
El a mi lado; yo, en el medio del río con una balsa imaginaria, en esta serena noche, tocando con la punta de mis dedos el agua fresca, casi sin hacer ruido, embriagada de placer. Nos miramos y parecemos conectar en ese segundo, como si pudiese acompañarme.
No se cuando ya no estaba, creo que nunca podré olvidar esos enormes ojos, sus manos huesudas y blancas y sus dientes grandes e inmaculados, todo él se resumía ahí, niño de andar sereno, yo de saltar por la vida cual ardilla inquieta. El y el río se parecen.
Verónica. Enero/2010
El mundo se vuelve de dos, nada hay mas allá de los destellos de una mirada fuerte, inquieta, temerosa, que ofrece una invitación a ser interpretada. Inmersos en un lenguaje otro, de piel.
Oscurece, y ese foco pequeño y rechinante, colgado en la muralla del río es todo lo que ilumina… hay viento y la luz tenue vira de acá para allá, siguiendo ese soplido que también nos acaricia esta noche de verano, dando escalofríos a la piel que en el día estuvo expuesta también a ese cielo…
La sonrisa no nos abandona y ya hace doler la cara, el corazón galopa sin dejar que las manos temblorosas y húmedas, se muevan más que para abrazar mis piernas cruzadas en el pecho. El menea sus rodillas colgando, con los hombros levantados y sus manos apoyadas como hamacándose en el murallón. Es tarde, pero la luna esta tan bella que es difícil abandonarla, los sauces que adornan el borde se mueven y se hacen oír. Estoy encantada.
El río siempre me dio paz, el ruido del agua contra la orilla despierta un sentimiento único, un deleite, extásico, me dejo llevar, como en un canto de sirenas. Hago silencio siempre que puedo disfrutar de la majestuosa sensación de estar cerca de algo tan inmenso. Me atrae la inmensidad. Necesito confundirme ahí.
El a mi lado; yo, en el medio del río con una balsa imaginaria, en esta serena noche, tocando con la punta de mis dedos el agua fresca, casi sin hacer ruido, embriagada de placer. Nos miramos y parecemos conectar en ese segundo, como si pudiese acompañarme.
No se cuando ya no estaba, creo que nunca podré olvidar esos enormes ojos, sus manos huesudas y blancas y sus dientes grandes e inmaculados, todo él se resumía ahí, niño de andar sereno, yo de saltar por la vida cual ardilla inquieta. El y el río se parecen.
miércoles, 8 de julio de 2009
En la piel del agua
Aquel sueño inventado, enciende la mecha de la conversación.
Las almas oscuras, inquietas, cautas y voraces, se convocan, conectan. Un instante poderoso: es la nada. Un fuego peligroso y encantador.
La contradicción reina, encarcelando a la libertad, se hace cómplice de lo fugaz, velando lo oscuro solo para señalarlo.
Lo imposible se presenta (el gran tramposo!) brillando con su piel de reflejos, va plácidamente del todo a la nada como una esfera bicolor que gira flotando en el agua, contando tu verdad y la mía.
¿Como seguir?
Si la verdad resulta de lo imposible...
Si la luz echada a lo oscuro, lo señala, mas no lo ilumina, casi haciéndolo existir al enfocarlo...
Restan cuerpos reales, entrelazados en una apuesta a ciegas, sosteniendo en su lenguaje físico un Encuentro, nombre propio de lo Imposible.
Verónica (2009)
Las almas oscuras, inquietas, cautas y voraces, se convocan, conectan. Un instante poderoso: es la nada. Un fuego peligroso y encantador.
La contradicción reina, encarcelando a la libertad, se hace cómplice de lo fugaz, velando lo oscuro solo para señalarlo.
Lo imposible se presenta (el gran tramposo!) brillando con su piel de reflejos, va plácidamente del todo a la nada como una esfera bicolor que gira flotando en el agua, contando tu verdad y la mía.
¿Como seguir?
Si la verdad resulta de lo imposible...
Si la luz echada a lo oscuro, lo señala, mas no lo ilumina, casi haciéndolo existir al enfocarlo...
Restan cuerpos reales, entrelazados en una apuesta a ciegas, sosteniendo en su lenguaje físico un Encuentro, nombre propio de lo Imposible.
Verónica (2009)
domingo, 21 de junio de 2009
Corazón - Mente
"Un corazón cansado
estalla en el ocaso del final.
La mente lo ignora y disienten
enemistados de testarudez como dos niños.
La euforia de la vida imprime
su marca distintiva en ambos seres
y abre la brecha el pensamiento
de sus sentires moribundos.
Este, arrepentido, ostenta
su anatomía pobre y de sabor amargo
ante la razón, y su sangre
como sincera ofrenda, urgido de calma.
La mente lo sobornó. La muerte
llegará: brindará con ellos.
Conjurarán en el momento sus idiotas
diferencias. La oirán como de lejos.
Y resigandos y confundidos
los encontrará la noche
en un lecho de acuerdos."
Carolina Garcia Labandal (2009)
estalla en el ocaso del final.
La mente lo ignora y disienten
enemistados de testarudez como dos niños.
La euforia de la vida imprime
su marca distintiva en ambos seres
y abre la brecha el pensamiento
de sus sentires moribundos.
Este, arrepentido, ostenta
su anatomía pobre y de sabor amargo
ante la razón, y su sangre
como sincera ofrenda, urgido de calma.
La mente lo sobornó. La muerte
llegará: brindará con ellos.
Conjurarán en el momento sus idiotas
diferencias. La oirán como de lejos.
Y resigandos y confundidos
los encontrará la noche
en un lecho de acuerdos."
Carolina Garcia Labandal (2009)
jueves, 11 de junio de 2009
Algo sobre EL Amor...
Comentarios acerca de la Insoportable levedad del ser de Milán Kundera
“Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia el desde el primer momento”.
M. Kundera
“Lo Contingente es Incalculable”
Milan Kundera dice que el amor de nuestras vidas puede ser algo leve, sin peso, y que podemos creer que ese amor tenia que ser, y sin el nuestra vida no sería lo que es.
¿Puede ser de otro modo?
El encuentro de Teresa y Tomás se produjo casualmente en el hospital del pueblo de Teresa. Una enfermedad complicada conmueve a la pequeña ciudad, y casualmente la imposibilidad de que el director del Hospital pueda asistir hace que viaje Tomás.
En la ciudad, Tomás, para casualmente en el lugar de trabajo de Teresa donde ella casualmente estaba de servicio y casualmente atendió su mesa.
¿Fueron las casualidades que hicieron que Tomás conozca a Teresa? ¿Amor contingente?
Las casualidades son encuentros de personas y acontecimientos, hechos inesperados que se producen al mismo tiempo, y promueven efectos. Si hay contingencia, hay falta. Es necesaria para que se produzca un encuentro, lo inesperado, la sorpresa abriendo así la vía del espejismo, la ilusión del amor sostenida por dos que se aman, y aspiran al Uno. Unidad amenazada por lo real de “no hay relación sexual” y con ello la dimensión del goce de cada uno y su posición frente a éste. Diferencia que funda el amor.
El encuentro y la contingencia, se enlazan con la posición de cada uno y el lugar que ocupa ese hombre para esa mujer. Entonces, la función del amor hace suplencia a no hay relación sexual, creando esa idea de unión y haciendo creer que hay relación.
Colette Soler dice que el amor para la mujer es un estabilizador de la relación con el mundo, si no hay amor todo lo demás se desvaloriza. Cuando el amor falla o cae, todo lo demás deja de funcionar. La falta del amor lleva a la confrontación del sujeto con el desamparo.
El amor, en cambio, aloja, hace suplencia donde no hay nada y produce una exaltación narcisista en la mujer. Es una “solución” a qué hacer con este vacío, con la nada, con el agujero, es decir con lo Real. El amor es una, de las tantas respuestas, a lo imposible. Ante esto solo existe la mascarada, como aquello que vela la nada. Cada mujer la inventa experimentando una forma singular de hacer, de amar, de hacerse-amar.
“¿Un acontecimiento no es mas significativo y privilegiado cuantas mas casualidades sean necesarias para producirlo?”
Cuando algo se inscribe, es porque algo cesó, hay un no al “no cesa de inscribirse”. Por ese instante, se deleita “el para siempre”, suponiendo que el encuentro es lo ideal y lo deseado.
El amor se conjuga con el deseo, y es a partir de ello que el sujeto creará estrategias para hacerse deseable y relacionarse con el partenaire a partir del no tener.
A veces, esa búsqueda infinita del encuentro ideal, es a costa de franquear cualquier tipo de impedimento que se cruce en la vida. Ese camino, en busca de lo más fatuo, puede llevar al sujeto a una ofuscación total por preservar su causa.
Pero es ahí, donde hay goce y el sujeto queda atrapado en su propia trampa padeciendo y percibiendo solo el sufrimiento.
El amor exacerbado, apasionado y cada vez más idealizado arrolla el deseo, lo abate y lo vuelve estragante.
Pero, justamente ¿no es en “el encuentro” donde se suscitan los des-encuentros?
Por Valeria Gabrielloni y Verónica Di Batista (2008)
martes, 2 de junio de 2009
Balada del Amor Imposible
“Hay para cada hombre una mujer, una sola, que reúne todas las virtudes que ese hombre sueña. Su belleza está hecha para deslumbrar a ese hombre. Su voz ha sido creada para seducirlo. Su inteligencia, para suscitarle y sugerirle ideas amables. Su ternura, para hacerle dulce el diario sufrimiento. Es mujer existe y anda por esas calles. Pero el destino ha decidido que nunca jamás se crucen los caminos de ningún hombre con la mujer que para él fue concebida.”
Alejandro DOLINA. "Crónicas del Angel Gris"
Alejandro DOLINA. "Crónicas del Angel Gris"
jueves, 28 de mayo de 2009
Hacia donde apunta el Psicoanálisis hoy?
Estamos en una época, donde lo urgente se hace un lugar, solo para trascenderlo al segundo siguiente...
¿Que apuesta tenemos para ofrecer desde el dispositivo analítico en los tiempos que (nos) "corren"?
Podemos pensar que como analistas, acogemos al paciente en el dispositivo analítico, escuchando su palabra, con confianza en esta, sin ningún ideal de dirigir sus acciones hacia la norma, no contando con otro instrumento que la palabra, la posición del analista y los conceptos tales como transferencia, interpretación y dirección de la cura (no del paciente) entre otros.
Apuntamos a acotar el goce implicado en el síntoma y a relanzar un nuevo ciclo en la dirección de la cura, no a la supresión y/o modificación de los síntomas por que esto “no es correcto” o al sujeto “no le conviene” para “ajustarse a cierto ideal, norma o modelo”.
El sujeto llega con una demanda, algo que lo aqueja, ese sufrimiento guía al analista. Es el síntoma que hace a la clínica, ese sujeto y su singularidad hacen a la clínica.
Las intervenciones apuntan a desanudar la trama en donde está inmerso el síntoma, más allá de promover su desaparición se trata de reducir el goce del síntoma, de acotar.
Sobre el fondo de nuestro abordaje se encuentra la dirección de la cura, siempre, con lo cual si nuestras intervenciones son, en algún momento, indicativas, estas están sustentadas en dicha dirección, y apuntarán a responsabilizar al sujeto de lo que él mismo tiene que ver con su queja.
Valeria Gabrielloni / Verónica Di Batista (2007)
¿Que apuesta tenemos para ofrecer desde el dispositivo analítico en los tiempos que (nos) "corren"?
Podemos pensar que como analistas, acogemos al paciente en el dispositivo analítico, escuchando su palabra, con confianza en esta, sin ningún ideal de dirigir sus acciones hacia la norma, no contando con otro instrumento que la palabra, la posición del analista y los conceptos tales como transferencia, interpretación y dirección de la cura (no del paciente) entre otros.
Apuntamos a acotar el goce implicado en el síntoma y a relanzar un nuevo ciclo en la dirección de la cura, no a la supresión y/o modificación de los síntomas por que esto “no es correcto” o al sujeto “no le conviene” para “ajustarse a cierto ideal, norma o modelo”.
El sujeto llega con una demanda, algo que lo aqueja, ese sufrimiento guía al analista. Es el síntoma que hace a la clínica, ese sujeto y su singularidad hacen a la clínica.
Las intervenciones apuntan a desanudar la trama en donde está inmerso el síntoma, más allá de promover su desaparición se trata de reducir el goce del síntoma, de acotar.
Sobre el fondo de nuestro abordaje se encuentra la dirección de la cura, siempre, con lo cual si nuestras intervenciones son, en algún momento, indicativas, estas están sustentadas en dicha dirección, y apuntarán a responsabilizar al sujeto de lo que él mismo tiene que ver con su queja.
Valeria Gabrielloni / Verónica Di Batista (2007)
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