jueves, 1 de abril de 2010

Al Tigre

Rabietas, risas, anécdotas, transmitidas inconfundiblemente.
La sinceridad, no menos brutal, dejó verte en lo más íntimo.

Siempre una apuesta desde esas manos únicas, tocando en tu bandoneón, de oído un tanguito.

Tu verdad el amor.
Palabras firmes en una voz gastada.
La pasión en tu mirada, la inquietud de un niño.
Tu nombre, mi orgullo.

Mezcla de tango y milonga, de amores y penas, de familia y bohemia, de aplomo y locura.
Todo a la vez.
Te quiero en mí y en lo míos.

Flotas en nuestros encuentros, en la palabra de tu sangre.
En el lugar de siempre.
Brindo por la sabiduría que derrochaste sobre nosotros!

Vero
mayo 2009