Rabietas, risas, anécdotas, transmitidas inconfundiblemente.
La sinceridad, no menos brutal, dejó verte en lo más íntimo.
Siempre una apuesta desde esas manos únicas, tocando en tu bandoneón, de oído un tanguito.
Tu verdad el amor.
Palabras firmes en una voz gastada.
La pasión en tu mirada, la inquietud de un niño.
Tu nombre, mi orgullo.
Mezcla de tango y milonga, de amores y penas, de familia y bohemia, de aplomo y locura.
Todo a la vez.
Te quiero en mí y en lo míos.
Flotas en nuestros encuentros, en la palabra de tu sangre.
En el lugar de siempre.
Brindo por la sabiduría que derrochaste sobre nosotros!
Vero
mayo 2009
jueves, 1 de abril de 2010
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Como vuelve siempre. Está en tus recuerdos porque está en tu vivencia. Surge en los otros por tus palabras y por nuestros reflejos. Ayer ,creo, la mencionaste y ahora esto.
ResponderEliminarQué será, licenciada, lo que se trae entre manos.
Subo la apuesta, todo a la casualidad.
Tierno y nostálgico como un tango...Me gustó mucho, ya te lo había dicho. Hoy me encantó volverlo a leer. Besos amiga!
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