jueves, 2 de abril de 2009

Levedad y Peso...

“La grandeza del hombre consiste en que carga con su destino…”
Beethoven

Milán Kundera nos invita en “La insoportable levedad del ser”, a hacer un recorrido por la vida de los personajes, sumergiéndonos en la historia de amor, con los enredos y entrecruzamientos de Teresa y Sabina con Tomás…
Ellas, cada una desde su lugar, encarna una posición: la levedad o el peso del ser… ¿qué es lo vivible? ¿Levedad o peso?

La levedad del ser… ¿qué tan maravillosa y que tan insoportable puede resultar para cada sujeto, de acuerdo a su posición?

“Si cada uno de los instantes de nuestras vidas se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno, descansa sobre cada gesto, el pero de una insoportable responsabilidad.”

La falta de carga hace que el hombre se vuelva más liviano… El peso nos aplasta contra la tierra, pero su ausencia nos hace imperceptibles… lo que carece absolutamente de peso nada significa…

Creemos que ni la levedad ni el peso pueden hacer vivible una vida, pero si, cada una de ellas se puede pensar como dos posiciones que conllevan a elecciones.
Es imposible vivir en la levedad o el peso permanentes.
Las mujeres de esta historia, se valen de semblantes, para poder hacer algo frente a su propia falta.
Teresa, llevando el peso de su historia…
Sabina, detentando el valor de su levedad…

Tomás, bucea por la levedad, tornándosele insoportable, y es atravesado por el peso de sus elecciones, las cuales tampoco lo toman total ni permanentemente. Pendula, como puede, entre la levedad del Don Juan y el sexo por un lado y el peso del marido y el amor, por el otro, no dejándose cernir finalmente por ninguno de los dos polos.
“Tras la silueta de Tomás el libertino, reluce la increíble figura del enamorado romántico. O al revés: a través de la figura del Tristán, que no piensa más que en su Teresa, se vislumbra el hermoso mundo traicionado por el libertino”.

Tal vez se trate de lo mismo en todos los casos, de un no saber como hacer con la incompletud del ser, o lo que es igual, como arreglárselas con la propia castración, por supuesto, sin olvidar las diferencias de posición y género que cada particularidad acarrea.

De la insoportable levedad a la insoportable incompletud del ser nos dirigimos. Ni las marcas mas pesadas, ni las escenas mas leves, por si solas, alcanzan para armar una historia y hacer llevadera una vida.
Tal vez en un ínfimo detalle reside la clave… pero puede suceder que para poder pescar ese pequeño dato, necesitamos internarnos en los más densos relatos…
Levedad y peso responden a la lógica del Todo, se muestran polarizados y planteados como imposibles de conciliar…
Tal vez es cuestión de poder convivir con aquello que finalmente no se deja “tomar todo”, ese real indecible e inasible que nos hace límite cada vez…
Valeria y Verónica
2009

El sentido y lo sentido

Tal vez alguna vez nos hemos preguntado ¿que es aquello que hace que tal o cual imagen, canción, poesía, etc., nos toque de una manera especial a cada uno? Se me ocurrió que podríamos decir algo acerca de eso…
Será por muchas cosas que algo del orden del universo simbólico hace resonancia en nosotros de una singular manera, y en ese sentido creo que poner a jugar una de las características, a mi criterio, mas importante de las manifestaciones artísticas en si, su no univocidad, es decir que no quieren decir solo una cosa, su sentido depende de quien las reciba…
Esto es que, si bien, para cada uno de nosotros hay un código compartido de palabras e imágenes que en efecto, quieren decir lo mismo, las manifestaciones del arte, se ubican en las fallas mismas de la significación y de su correspondencia, equívoca por naturaleza, con lo real de la cosa a la que literalmente se refieren…
Tal vez parece toda una incoherencia esto que digo, (puede ser!), pero es mas simple, es una hipótesis basada sencillamente en la impresión particular que cada uno de nosotros tiene, siente, ante una palabra, una imagen, una canción, etc… que se da, entre otras cosas, por la significación particular que le ha dado a eso, mas allá de la que tiene por convención…
Y podría decir que ese rasgo particular del arte, hace de sus producciones una fuente inacabable de significados, tal vez por esto, es tan universal y tan particular a la vez…
Universal porque trasciende todas las barreras, idiomáticas, étnicas, religiosas, etc… y Particular porque es vivido por cada uno como propio, aludiendo a algo que habla de uno mismo, sin ser una producción hecha especialmente para ese fin…
Y así supongo, se da circulación, a la maravillosa melodía que lo artístico compone para ser sentido por todos los que nos animamos a ser atravesados por él, como algo que conmueve y resuena en lo más intimo de nuestro ser…

Verónica Di Batista
2008

Hacer Diferencia

Cuantas veces hemos escuchado que “los tatuajes son símbolos de rebeldía”, y pensamos… “no…no estoy de acuerdo”
Pero ¿qué decir ante esas apreciaciones tan totalitarias?...
Algo hay que poder decir, nuestra voz debe escucharse…Por eso en esta ocasión y pensando un poco en “que decir”, convocada por esta frase tan trillada, es pertinente plantearse ¿porqué dicen eso?
Y entonces nos permitimos pensar que esta expresión podría encontrar sus bases apoyada en los ámbitos en los que, aquellos que sostienen esta posición, creen que era y es “común” tatuarse, como por ejemplo en los dispositivos carcelarios, los barcos de marineros, etc.
Y que es lo realmente “común” en estos espacios? Bueno, entre otras cosas se trata de sistemas que dejan por fuera toda subjetividad posible, lugares donde “todos somos iguales” (los cuerpos dóciles, al decir de Foucault), donde cualquier diferencia es “uniformada”… es decir ámbitos en los que directamente se apunta a la no contemplación de las particularidades.
Y entonces ¿qué le queda al hombre cuando es despojado de sus atributos más propios, separado de las marcas de su vida? ¿Que queda de un sujeto cuando no cuenta con sus afectos, su entorno, sus objetos, su Dios, su religión? Podríamos pensar que una vez más, solo tiene su propio cuerpo que se constituye como el bien más preciado…
Y es ahí donde los humanos necesitamos hacer “diferencia”, nos “distinguimos”, y a través de una imagen en nuestra piel vemos plasmados símbolos, palabras, objetos, rostros, todo eso que no está y que no es posible recuperar de manera real y concreta…
Obviamente no es el único motivo por el cual los sujetos nos distinguimos a través del tatuaje, pero si es uno en el que el tatuaje tiene un fin más, se convierte en una opción casi única que tiene la valiosa particularidad de que es “para siempre”, es algo que permanecerá a través del tiempo y perecerá con nosotros mismos, haciendo marca, colocando un sello en nuestra piel, humanizándonos…

Nos preguntamos entonces ¿símbolos de rebeldía? Y vemos una vez más, que las generalizaciones son erróneas, y que si generalizar y opacar todo aquello que nos hace otros y no uno mas en la serie, es el objetivo de este modelo, de esta posición, no es casual que desde ahí escuchemos esto, apuntando hacia este arte que constantemente adhiere a aquello que nos hace un ser particular.

Verónica Di Batista
Licenciada en Psicología
13/12/07

El tatuaje

El tatuaje es una marca que permanece en nuestra piel, pero no es una marca cualquiera, tiene la hermosa particularidad, entre otras, de que a esta marca la elegimos… y en esta elección, algo de nosotros mismos se juega, probablemente no podamos decir porque elegimos tal o cual tatuaje, o tal o cual lugar del cuerpo donde colocarlo… pero esto esta determinado por nuestro ser, constituyendo al tatuaje como un punto de goce en el cuerpo, una marca, simbólica de nuestra propia existencia…
Realmente esto hace pensar en el estatuto que cobra el cuerpo en relación a lo afectivo, y a lo simbólico… muchas veces escuchamos la frase “el cuerpo habla”, y esto es cierto, sobre todo en el ámbito psi… pero el significado de esta frase es mucho mas amplio que el que designa la aparición y la explicación de un fenómeno psicosomático; esta frase habla de un cuerpo atravesado por el lenguaje y sus símbolos, atravesado por la cultura e impregnado de deseo, es decir un cuerpo que goza (y a veces en este gozar, sufre) de su propio sentir. Este cuerpo hablado, desde su preexistencia, atravesado por palabras que no son solo letra, sino concepto, símbolo y también goce, desde tiempos inmemoriales necesitó marcarse, subjetivizarse, diferenciarse.
Nuestros cuerpos son todos iguales, los que hacemos la diferencia en ellos somos nosotros mismos, al imprimirle marcas propias, y allí, en ese intersticio tan intimo y tan real se instala el arte infinito del tatuaje, como una apuesta que junto con otras, conspiran en silencio (o no tanto…) contra la parafernaria capitalista y globalizante que intenta hacer de nosotros un todo despojado de nuestras particularidades y deseos, alli se erige el arte, el psicoanalisis y tantas otras manifestaciones haciendo valer lo mas propio de cada uno de nosotros, nuestro cuerpo…


Verónica Di Batista
Licenciada en Psicología
16/11/07