“La grandeza del hombre consiste en que carga con su destino…”
Beethoven
Milán Kundera nos invita en “La insoportable levedad del ser”, a hacer un recorrido por la vida de los personajes, sumergiéndonos en la historia de amor, con los enredos y entrecruzamientos de Teresa y Sabina con Tomás…
Ellas, cada una desde su lugar, encarna una posición: la levedad o el peso del ser… ¿qué es lo vivible? ¿Levedad o peso?
La levedad del ser… ¿qué tan maravillosa y que tan insoportable puede resultar para cada sujeto, de acuerdo a su posición?
“Si cada uno de los instantes de nuestras vidas se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno, descansa sobre cada gesto, el pero de una insoportable responsabilidad.”
La falta de carga hace que el hombre se vuelva más liviano… El peso nos aplasta contra la tierra, pero su ausencia nos hace imperceptibles… lo que carece absolutamente de peso nada significa…
Creemos que ni la levedad ni el peso pueden hacer vivible una vida, pero si, cada una de ellas se puede pensar como dos posiciones que conllevan a elecciones.
Es imposible vivir en la levedad o el peso permanentes.
Las mujeres de esta historia, se valen de semblantes, para poder hacer algo frente a su propia falta.
Teresa, llevando el peso de su historia…
Sabina, detentando el valor de su levedad…
Tomás, bucea por la levedad, tornándosele insoportable, y es atravesado por el peso de sus elecciones, las cuales tampoco lo toman total ni permanentemente. Pendula, como puede, entre la levedad del Don Juan y el sexo por un lado y el peso del marido y el amor, por el otro, no dejándose cernir finalmente por ninguno de los dos polos.
“Tras la silueta de Tomás el libertino, reluce la increíble figura del enamorado romántico. O al revés: a través de la figura del Tristán, que no piensa más que en su Teresa, se vislumbra el hermoso mundo traicionado por el libertino”.
Tal vez se trate de lo mismo en todos los casos, de un no saber como hacer con la incompletud del ser, o lo que es igual, como arreglárselas con la propia castración, por supuesto, sin olvidar las diferencias de posición y género que cada particularidad acarrea.
De la insoportable levedad a la insoportable incompletud del ser nos dirigimos. Ni las marcas mas pesadas, ni las escenas mas leves, por si solas, alcanzan para armar una historia y hacer llevadera una vida.
Tal vez en un ínfimo detalle reside la clave… pero puede suceder que para poder pescar ese pequeño dato, necesitamos internarnos en los más densos relatos…
Levedad y peso responden a la lógica del Todo, se muestran polarizados y planteados como imposibles de conciliar…
Tal vez es cuestión de poder convivir con aquello que finalmente no se deja “tomar todo”, ese real indecible e inasible que nos hace límite cada vez…
Valeria y Verónica
2009
jueves, 2 de abril de 2009
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